Gaucho del puerto

La gastronomía y el arte se unen una vez más para rendir homenaje a tantos momentos vividos alrededor de una mesa. La pasión por la cocina y el gusto por piezas de autor han hecho de este restaurante un lugar de referencia.

Un puzzle de texturas

Tristán Moziman, también conocido como Chucho, decidió abrir un restaurante especializado en carne argentina en Santander (España). Quería transmitir, a través de una imagen, las propiedades de la

carne argentina que tanta fama tiene a nivel mundial. Se trata de una carne de calidad gracias a las grandes extensiones de terreno y a un clima óptimo en donde se crían las más finas razas bovinas.

Ese aspecto tradicional unido al ambiente típico de las carnicerías de toda la vida fue lo que transmitió a los artistas de Bathco Atelier.

Interpretación de Atelier

El proyecto desarrollado para este restaurante, contaba con algunas claras referencias. Una de ellas consistía en la representación de una vaca realizada en diferentes tipos de cuero a modo de patchwork. Los artistas estudiaron la manera de traducir al lenguaje pictórico-

cerámico aquella representación. Se optó entonces por plantear el dibujo de una ternera como si de un puzzle se tratara. Cada una de las piezas identificaría los distintos tipos de carne. Se empleó pigmento negro para dibujar todos los contornos del animal y nombrar cada una de las

partes, aludiendo a las representaciones que antaño ilustraban y decoraban las carnicerías y tocinerías, donde se indicaba cómo despiezar la carne y los nombres de cada una de las fracciones.

Piezas

Para diferenciar cada una de las piezas que conforman el cuerpo, los artistas emplearon diversas texturas y colores. Las máculas generadas se lograron gracias al uso de distintos tipos de pinceles, pinceletas japonesas, esponjas incluso plásticos. Las diferentes densidades de pintura también jugaron un papel importante.

Para completar la composición, tanto el nombre como los logotipos se llevaron a cabo mediante calcas cerámicas.

La representación del animal, de carácter y reminiscencias añejas, se compensó con el uso de las texturas, y con un soporte de azulejos rectificados

de un formato más alargado, que vistió de contemporaneidad la composición. El mural  se ha convertido en el foco de atención del espacio, además de ser la imagen gráfica del restaurante.