A base de pincel y mucha creatividad los artistas del Atelier de Bathco han desarrollado un nuevo proyecto que bien podría estar ubicado entre los viñedos de cualquier bodega de España.

Con el objetivo de mostrar a interioristas, arquitectos y decorados cómo se trabaja en el Atelier y cuál puede ser el alcance de sus proyectos a medida (Atelier Project), se ha recreado el interiorismo de los baños de una bodega.

La elección de esta temática no es casual. Hace tiempo que la industria del vino viene apostando por el diseño más vanguardista a la hora de concebir la arquitectura de sus bodegas. No solo se trata de espacios para la producción y almacenamiento del vino, se trata de lugares que buscan deleitar al visitante a través de una experiencia visual y sensorial completa.

De ahí que muchas de las grandes obras de arquitectura del siglo XXI se encuentren en las principales bodegas españolas. Son espacios para los sentidos, auténticas obras de arte.

Entonces, ¿por qué no trasladar este concepto a la zona del baño? No se puede olvidar este espacio a la hora plantear un interiorismo que vaya en perfecta comunión con el proyecto arquitectónico global. Ahí es donde entra el trabajo de los artistas de nuestro atelier; se trata de convertir la zona de los aseos en auténticas obras de arte que sirvan para dar continuidad al proyecto constructivo del conjunto de la bodega.

El trabajo del Atelier

Una vez el interiorista nos transmite lo que busca en el proyecto y cuáles han sido sus fuentes de inspiración. Los artistas de Bathco Atelier comienzan con el desarrollo del proceso creativo.
Ideas, bocetos, materiales, primeras pinceladas… todo debe ser trabajado junto al interiorista. Es necesario que artista y cliente se sientan partes esenciales de este proyecto, el resultado final va indiscutiblemente ligado a la capacidad de colaboración por ambas partes. De ahí que el Atelier de Bathco esté concebido como espacio de trabajo conjunto, donde se puede mirar, oler, tocar y mimar el proyecto desde el inicio.

En el caso de la bodega. El resultado final son una serie de lavabos pintados por el artista, Emeric Minaya, que representan los diferentes estratos de la tierra y los elementos que entran en juego en el proceso de elaboración del vino. Además, se ha coloreado la propia cerámica con tonalidades que recuerdan los diferentes tipos de vino (blanco o rosado) y con el azul del agua, tan importante para el proceso de crecimiento de la uva como para la propia funcionalidad del lavabo.
El diseño de la estancia se completa con un mural de azulejo sobre la vendimia inspirado en los grabados que se realizaban en el siglo XIX. Aquí el artista vuelve a representar la tierra, su trabajo envolviéndolo de la nostalgia del pasado.

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